
Una vez más, el titular del Ejecutivo federal, Felipe Calderón, aprovechando la presencia de los presidentes de los otros poderes -Legislativo y Judicial-: Jorge Carlos Ramírez Marín, de la Cámara de Diputados; Manlio Fabio Beltrones Rivera, de la de Senadores; y Juan Silva Meza, de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, hizo un llamado a las fuerzas políticas de país para alcanzar los acuerdos en materia económica y de seguridad, que son necesarios para recuperar la paz.
En su mensaje conmemorativo del Día de la Bandera, el Primer Mandatario dejó en claro “que en la claudicación, en la rendición, en el sometimiento, en la resignación o en la oscura transacción no hay ni habrá nunca paz verdadera”. Por ello convocó a los Poderes de la nación, a las fuerzas políticas y a los integrantes de los tres niveles de gobierno a que eleven la mirada por encima de los intereses particulares, partidistas o de coyuntura.
Sin particularizar destinatarios, el Presidente Calderón invitó nuevamente a “llegar a los acuerdos que nos permitan hacer las reformas necesarias para que nuestra economía crezca aún más, de manera dinámica y sostenida, y se generen los empleos que necesitan nuestros jóvenes y nuestras familias”.
Por desgracia, un buen número de mexicanos prevé que el discurso presidencial de ayer, traerá los mismos resultados estériles de siempre; porque aquellos que tienen el poder de decisión para determinar las acciones que catapulten al país hacia una mejor situación de calidad de vida para sus habitantes, lo único que quieren impulsar es a sus personas, grupos y partidos hacia el poder.
Así, por ejemplo, Manlio Fabio Beltrones, que ayer exhortaba en ese mismo acto a no obrar con enconos partidistas, tiene el suficiente poder al interior del PRI como para acelerar las reformas, pero -a decir de analistas de la talla de Ricardo Alemán y Sergio Aguayo- no moverá un dedo para que finalmente éstas se concreten, al menos no, en la manera en que realmente lo necesita México, porque no sería, desde su punto de vista, estratégicamente conveniente para los fines de su partido.
El político sonorense, al igual que la gran mayoría de sus homólogos del PAN, el PRD y demás, no han dado muestra de un verdadero compromiso social, porque en los hechos, en las acciones tangibles que hablan por sí mismas, demuestran que lo único que existe, es la búsqueda por el poder y que los intereses de la nación son asuntos de poca monta, al lado de cuestiones como la sucesión presidencial del 2012; lo más lamentable es que no se trata de falta de capacidad, sino de voluntad y amor a la patria, que es a la que se deben como ciudadanos y como servidores públicos.
La situación por la que atraviesa el país es muy delicada; los pocos políticos que en verdad actúan y pelean por una mejor nación, se ven superados por una realidad avasallante. Por ello, a la ciudadanía no le queda otra que ocupar, al lado de esos pocos, los espacios que la clase política sin compromiso, se niega a llenar, de tal manera que el país pueda brincar esta coyuntura y encauzar su camino hacia el progreso.
Definitivamente, cada día es mayor la percepción de la comunidad nacional que el clamor por una labor más comprometida por parte de los políticos, es un auténtico arar en el desierto; sin embargo, como dice el Presidente Calderón, no podemos claudicar, porque siempre será preferible morir en el intento, que resignarse a tener una patria vacía de sentido.
La actividad ciudadana, ante la pasividad política, es pues, determinante en este momento de la historia, en el que el gran reto es salvar a la Nación.
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