
Cierto, las comparaciones son odiosas, pero necesarias, para darnos cuenta en donde estamos, frente a otros que no hace mucho tiempo, iban muy atrás de nosotros en materia económica, política y social, pero ahora, nos han rebasado y nos llevan una gran ventaja. Tal es el caso de Uruguay que, para su fortuna, no sabe lo que es una Elba Esther Gordillo, cuyo poder e influencia en la vida nacional, ha sido muy benéfico... Pero para los partidos políticos a los que se ha aliado su sindicato. Y muy nefasto para el sistema educativo nacional que, hasta principios de los 70's, era un ejemplo para Latinoamérica y hoy es una vergüenza a nivel mundial.
El cinismo de la poderosa profesora ya rebasó todo límite y, sin preocuparse por cuidar las formas, se brinca la ley electoral a sabiendas de su absoluta impunidad, y realiza actividades proselitistas a favor de su partido Nueva Alianza o de cualquier otro organismo político que le haya comprado sus favores. Así, se pasea lo mismo por escuelas que por dependencias de la SEP, afiliando al personal sindicalizado al Panal, para luego recibir instrucciones por quién votar.
